Busca algodones compactos, popelines estables y camisetas con gramaje suficiente que no transparenten. La clave está en el cuello que no se deforma, costuras que no retuercen y mangas que caen rectas. Planchar con vapor devuelve estructura, y un buen colgado conserva la línea. Combinadas con un pantalón de lana o denim oscuro sin lavados agresivos, transmiten una quietud pulida que parece más costosa.
Un pantalón económico puede verse extraordinario tras un bajo correcto y un entalle ligero en la cintura. Los ajustes simples mejoran la caída y corrigen proporciones. Elige tejidos con algo de lana o mezclas técnicas discretas para estructura, y evita brillos excesivos. Guarda etiquetas y prueba la prenda sentándote, caminando y levantando brazos. Si la movilidad es natural, tu presencia se percibe más segura y refinada.
Blazers sin logos, gabardinas con hombros moderados y abrigos rectos en tonos neutros unifican cualquier look. Invierte tiempo en revisar hombreras, forros y botones; incluso en segunda mano puedes encontrar tesoros que solo requieren limpieza y un ajuste. Una buena prenda exterior actúa como marco, facilita transiciones de día a noche y protege del desgaste del resto, alargando la vida útil del armario completo.
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